
Pocas obras de artistas ecuatorianos poseen la solvencia y coherencia de la de Luis Montúfar. Pocas además, se basan en un proceso formativo y no en manipulaciones del azar o en caprichosos estados de ánimo. La suya en una obra de reflexión que traduce plásticamente la visión de su mundo.
El Ecuador plástico tiene en Luis Montúfar a un pintor serio, disciplinado, recio y firme en la consecución de sus metas que resume un mundo de color para la templanza del buen vivir, pintando: color y magia figuran poesía, dación vital de una sensibilidad que alimenta los vacíos de la soledad.
El estudio de su obra nos hace pensar que el artista sostiene una doble representación, la del espacio físico donde el artista trabaja y la de un espacio simbólico, lugar en el que se concretan nuevas visiones de la realidad.
José Serrano Gonzáles Crítico de arte
El Ecuador plástico tiene en Luis Montúfar a un pintor serio, disciplinado, recio y firme en la consecución de sus metas que resume un mundo de color para la templanza del buen vivir, pintando: color y magia figuran poesía, dación vital de una sensibilidad que alimenta los vacíos de la soledad.
El estudio de su obra nos hace pensar que el artista sostiene una doble representación, la del espacio físico donde el artista trabaja y la de un espacio simbólico, lugar en el que se concretan nuevas visiones de la realidad.
José Serrano Gonzáles Crítico de arte

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